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La felicidad no la invento Coca-Cola

Hace unos días me explicaban como mediante la pirámide de motivación de Maslow muchos publicistas persuaden a los clientes. Lo cierto es que no se si en este caso se utilizo dicha teoría de Maslow, pero como podemos saber el primer estanco en la pirámide es la de las necesidades fisiológicas, es decir el comer o el dormir.

Pues bien una vez que la necesidad del comer ha sido complacida, Danone va más allá subiendo un escalón en la pirámide, la necesidad de seguridad, y es eso lo que representa la madre de la fotografía, porque una madre esta segura cuando además de que sus hijos tienen un alimento estos tienen felicidad, de ahí viene el eslogan de esta fotografía publicitaria: “La felicidad del hogar con Danone cada día”. Por lo tanto podríamos decir que más que para el público infantil, este eslogan publicitario va dirigido a las madres. Como vemos la felicidad no la invento Coca-Cola, o si no he aquí el ejemplo de Danone.

¿Cómo crear un delincuente?


El popular juez de menores de Granada, Emilio Calatayud, conocido por sus sentencias educativas y orientadoras, ha publicado un libro "Reflexiones de un juez de menores" en el que inserta un "Decálogo para formar un delincuente ". Os invito a leerlo porque es muy interesante. Dice así:

1. Dadle todo cuanto desee: así crecerá convencido de que el mundo entero le debe todo.

2. Reídle todas sus groserías, tonterías y salidas de tono: así crecerá convencido de que es muy gracioso y no entenderá cuando en el colegio le llamen la atención por los mismos hechos.

3. No le déis ninguna formación espiritual: ¡ ya la escogerá él cuando sea mayor!

4. Nunca le digáis que lo que hace está mal: podría adquirir complejos de culpabilidad y vivir frustrado; primero creerá que le tienen manía y más tarde se convencerá de que la culpa es de la sociedad.

5. Recoged todo lo que vaya dejando tirado: así crecerá pensando que todo el mundo está a su servicio; su madre la primera.

6. Dejadle ver y leer todo: limpiad con detergente, que desinfecta, la vajilla en la que come, pero dejad que su espíritu se recree con cualquier porquería. Pronto dejará de tener criterio recto.

7. Padre y madre discutid delante de él: así se irá acostumbrando, y cuando la familia esté ya destrozada lo encontrará de lo más normal, no se dará ni cuenta.

8. Dadle todo el dinero que quiera: así crecerá pensando que para disponer de dinero no hace falta trabajar, basta con pedir.

9. Que todos sus deseos estén satisfechos al instante: comer, beber, divertirse,…¡de otro modo podría acabar siendo un frustrado!

10. Dadle siempre la razón: son los profesores, la gente, las leyes… quiénes la tienen tomada con él.

“Y cuando su hijo sea ya un delincuente, proclamad que nunca pudisteis hacer nada por él”.

11 cosas que no se aprenden en la escuela

La autoría de esta enumeración de once cosas que supuestamente no se aprenden en la escuela no es ni mucho menos mía. Hace poco me llegó un correo que me gustaría compartir con vosotros. El verdadero autor de esta enumeración y argumentación es sorprendentemente Bill Gates quien habló de esto en una conferencia en un colegio supuestamente de forma reciente. Estuvo muy conciso. Todos esperaban que fuera a hacer un discurso de una hora o más; habló menos de 5 minutos, le aplaudieron más de 10 minutos sin parar, dio las gracias y se fue enseguida en su helicóptero

REGLA 1: La vida no es fácil, acostúmbrate a ello.

REGLA 2: El mundo no está preocupado por tu autoestima. El mundo espera que  hagas algo útil por él ANTES de sentirte bien contigo mismo.

REGLA 3: No ganarás 20.000 $al mes nada más por salir de la escuela. No serás vicepresidente de una empresa con coche y teléfono a tu disposición, hasta que con tu esfuerzo hayas conseguido comprar tu propio coche y teléfono.

REGLA 4: Si crees que tu profesor es duro, espera a tener un Jefe. Ése sí que no tendrá vocación de enseñanza ni la paciencia requerida.

REGLA 5: Vender papel usado o trabajar los  días festivos no es ser lo último en la escala social. Tus abuelos tenían una palabra diferente para eso: lo llamaban oportunidad.

REGLA 6: Si te equivocas, no le eches la culpa a tus padres o a la mala suerte. Por lo tanto no lloriquees por tus errores, aprende de ellos.

REGLA 7: Antes de  nacer tú, tus padres no eran tan críticos como ahora. Ellos se volvieron así por pagar tus cuentas, lavar tus ropas y oírte decir que son “ridículos”. Por tanto, antes de salvar el planeta para la próxima generación, queriendo remediar los errores de la generación de tus padres, comienza limpiando las cosas de tu propia vida, empezando por tu habitación.

REGLA 8: La escuela puede haber eliminado la distinción entre excelentes, buenos y regulares, pero la vida no es así. En muchas escuelas hoy no repites el curso, hacen que tus tareas sean cada vez más fáciles y tienes las oportunidades que necesites hasta aprobar. Esto no se parece en nada a la vida real. Si fallas, estás despedido. Así que acierta a la primera.

REGLA 9: La vida no está dividida en bimestres. Tú no tendrás largas vacaciones de verano y no encontrarás quien te ayude a cumplir con tus tareas, ni jefes que se interesen en ayudarte para que te encuentres a ti mismo. Todo esto y mucho más, tendrás que hacerlo en tu tiempo libre.

REGLA 10: La televisión NO es la vida real. En la vida real, las personas tienen que dejar los juegos, el bar, los bailes o los amigos, para irse a trabajar.

REGLA 11: Sé amable con los estudiosos (aquellos estudiantes que tú y muchos otros juzgan que son  sosos). Existen muchas probabilidades de que termines trabajando PARA uno de ellos.

¿Quién no soñó ser como Jordan?

Nostálgico me halló. Los años pasan, y lo bueno es que sigan pasando, pero los recuerdos de la infancia quedan. Todos tenemos alma de niño pequeño. Lo que realmente hace grandes a los niños es que tienen por descubrir todo y cada uno de sus días es una aventura. Todo es nuevo para ellos y es lo que realmente debemos envidiar de los niños, su ilusión por cada uno de sus actos, es grandioso para ellos todo lo que les rodea. Por ejemplo, si recuerdas aquel sitio al que fuiste una vez cuando eras un crio y vuelves a ir a el mismo sitio cuando tienes la conciencia plena... la expresión siempre es la misma: ¡Pues yo recordaba esto más grande!

¿Quien no soñó algún día poder volar como lo hacia Michael Jordan?. Anoche veía de nuevo Space Jam, por enésima vez y me marco tanto personalmente que la recuerdo como una película tan motivadora que incluso cuando de pequeño estaba malo, la ponía en VHS, y se me quitaban los dolores.

I belive I can fly (Creo que puedo volar), así empieza dicha película y termina diciendo algo así como "en el mundo de los Looney Tunes todo es posible". Pues yo digo que en este mundo nuestro también lo es, todos podemos volar, si tu hijo te dice que quiere ser astronauta creele, no será el primero que lo dijo y lo cumplió. Hoy busque mis juguetes de Space Jam, los puse en mi estantería. Permitandme ser nostálgico, permitanme motivarme, permitanme tener la ilusión de un niño, permitanme pensar que puedo volar como lo hacia Jordan.

El peligro de Belen Esteban en las aulas

Soy un futuro maestro, y muchas veces me he replanteado el como luchar ante mis alumnos contra gente que se llama Belen Esteban. El fin de semana pasado asistia a el  I Congreso Internacional Medios de Comunicación en el Aula 2.0 donde el ponente Presidente de la Academia de la Televisión, Manuel Campo Vidal, nos decía que una hora de televisión borraba en el educando toda una mañana de clases. Pues bien sin más dilaciones solo quiero que vean una carta de una profesora que ejerce la educación y que merece la pena leer para replantearse esta situación. Su opinión es la de todos:

Como profesora, las preguntas de los alumnos que más me cuesta responder convincentemente son sobre porqué hay que estudiar cosas que a ellos les parecen inútiles o absurdas, como la Historia o la Geografía. Yo tengo claro qué me aportan a mí, pero de todas las razones que hay para estudiar estas cosas, yo les hago hincapié en lo necesarias que son estas disciplinas para comprender el mundo en el que viven: las coordenadas de espacio y tiempo, que al fin y al cabo son las que tratan la Geografía y la Historia , nos ayudan a conocer el sitio que ocupamos en el mundo y a comprender de dónde vienen todas nuestras realidades. Que todo eso les puede parecer ajeno y absurdo, pero que muchas de las cosas que estudian tienen que ver con su vida real y que, quieran o no, les afectan.

Por ejemplo, ¿quieres saber por qué tienes a tu lado a un compañero que viene de Ecuador? ¿por qué habla el mismo idioma que tú? ¿quieres entender por qué un señor, por nacer con el apellido Borbón, va a ser "rey" y el Estado Español le va a dar mucha pasta (que vendrá de los impuestos que tú pagues de mayor)? ¿por qué lo que digan unos señores europeos en Bruselas va a repercutir - y mucho - en tu vida? Todo eso es geografía. Todo eso es Historia.

Algunos entienden qué quiero decir, otros no. Yo no llevo mal las preguntas, las protestas... son críos. Es normal. Donde me desarman del todo y me dejan sin respuestas es cuando me dicen que todo eso les da igual. Que para qué quieren saber dónde está Marruecos, si no van a ir nunca. Para qué conocer el tipo de elecciones que hay en España, si ellos no tienen la intención de votar jamás. Que les resbala que haya una guerra en Irak, que media África se esté muriendo de hambre o que la Unión Europea diga "bla". Si ni siquiera les interesa eso, imaginaos lo complicado que me resulta hacer que se interesen por lo que hacían señores de hace cinco siglos, por muy apasionante que yo intente pintarlo.

Y, Lo que llevo peor con diferencia, es esa actitud de orgullo con el que exhiben su ignorancia y su cortedad de miras. Esa actitud de "no sirve para nada, no me interesa. Eso que cuentas y a lo que dedicas tu vida es una mierda. Yo quiero jugar a la Play / irme de compras al Centro Comercial y ya". La tienen conmigo, que enseño Historia, pero también que los profes de lengua, de biología, de matemáticas. El desprecio por los libros, por el Arte, por la Cultura , por las Ciencias... no es algo tan raro, y puede conmigo.

Últimamente esa actitud está más de moda que nunca. Tenemos una perfecta encarnación en la dichosa Belén Esteban, que no sabe nada, no quiere saber nada y se jacta de ello. La mala educación, la zafiedad y la ignorancia puestos en un pedestal día tras día. Todo el mundo la aplaude porque ella es "auténtica" (signifique lo que signifique eso). Conozco a mucha gente a la que le gusta ver a la Esteban y es curioso, porque hay toda clase de personas entre su público. Entre ellos, los que más me llaman la atención son dos tipos: la gente que tiene (o cree que tiene) más educación que ella y la ve como un divertimento, incluso algunos como un consuelo (yo soy mejor que ella), o los que son como ella, que han visto como la ignorancia y la mala educación también te pueden hacer triunfar en la vida y que hay que sentirse orgulloso de ello. Eso me da miedo: que se extienda y que sirva de ejemplo a más bobos, que opinen que el no saber nada es estupendo. Que el presumir de ser zafio e inculto se convierta en políticamente correcto y sea bien visto.

"Eh, que yo no quiero ayuda de nadie, que no necesito ayuda, leche" dice la Esteban en un momento de estos cuatro minutos de despropósitos. "Como yo no he pillado esa revolución -la industrial- tres narices me importa"- un argumento que podría haber empleado uno de mis peores alumnos.
En fin... lo grande es que estoy convencida de que la mayor parte del público (y muchos de los de las mesas) no tenían ni idea de que la chica estaba metiendo la zarpa hasta el fondo y más allá y reían y aplaudían porque lo decía el regidor.

Entendedme: yo no critico a la gente que no sabe. Yo no sé mucho de tantísimas cosas... tampoco creo que tenga que ser motivo de vergüenza el no haber estudiado, el no hablar correctamente o el tener lagunas de conocimiento. Lo que me revienta es la actitud contraria, la exhibición con orgullo de la ignorancia y el menosprecio a cualquier cosa que huela a sapiencia. Me duele el desprecio a la educación, en todos sus sentidos. Me duele... y me da una pena que me muero.